Virgen Madre De Dios

La añoranza que se siente al pensar en esa tierra, santificada por el paso del Verbo Encarnado, nace del cariño que tiene el fiel a todo lo que rodeó la vida terrena del Hijo de Dios, que “acampó entre nosotros”. Y aquella noche despiadado de angustia y primera de su soledad, pasa y llega el día y con él el sol reluce de nuevo sobre el horizonte, y viene a besarla amorosamente en su triste aposento. Las trompetas del Templo suenan con estridente sonido anunciando la solemnidad del Sábado. Corría ahora la tarde de aquel día de Parasceve, y la Madre no tenía aún certeza de lo que deseaba, que era la sepultura para su difunto Hijo; porque Su Majestad daba lugar a que la tribulación de su Madre se aliviase por medios que su providencia tenía dispuestos, moviendo el corazón de Arimatea y Nicodemus, a fin de que solicitasen la sepultura y entierro de su Maestro.

María quedó como huérfana sin Padre, viuda sin Esposo, y sola sin tal Profesor y tan dulce compañía. Por el momento no te veré más entrar por mis puertas cansado de los alegatos y predicaciones del Evangelio. Por el momento no limpiaré más el sudor de tu rostro asoleado y fatigado de los caminos y trabajos. María sufre allí todos y cada uno de los dolores de la naturaleza como la Madre más tierna, viendo espirar entre los más atroces dolores y también ignominiosos males al Hijo más digno de ser amado.

Yo creo rebajado su carácter poniendo su amor al lado del amor de Magdalena y de María Cleofás. El dolor de María es de la clase del que sufren esas ánimas puras y santas que, al meditar en la pasión de Jesús y en su dolorosa muerte, agonizan de pena, padecen deliquios y fuertes desmayos y vierten torrentes de lágrimas, que apenas pueden atenuar su dolor ni las ansias del corazón dolorido. Preguntad a esas ánimas puras y benditas por qué razón lloran si saben que Jesús ha resucitado y que está en los cielos.

Oración De San Bernardo

Si espantado por el número y enormidad de tus pecados, confuso por su espantosa fealdad, y aterrado por el temor del juicio divino, recurrieras a hundirte en la tristeza o, lo que es aún peor, en el abismo de la desesperación, acuérdate de María, acógete a su amparo, invoca su protección. La Tradición cristiana vió siempre en esas expresiones, la enorme promesa del Redentor futuro y de su completa redención o victoria sobre el pecado y el demonio. Al comienzo, esta fechase festejaba al día siguiente del Nacimiento de Jesús, el 26 de diciembre,según la tradición delsiglo V. Tres siglos más tarde, se ubicó esta fiestadentro de la octava de Navidad. Poned allí esa cohorte de esbirros que sirven a los sacerdotes y os ayudan en vuestras maldades. Sí, poned guardas, guardad el sepulcro del Galileo, del embaucador, del blasfemo, no sea que resucite, pues vuestra conciencia no está apacible, ni de qué forma debe de estarlo?

virgen madre de dios

Si abrimos los libros de las teogonías orientales, en ellos hallaremos consignada bajo distintos aspectos de la fábula, de la poesía y de la leyenda, la expresión de una virgen que debía venir para redimir a aquel pueblo. La idea de ser cada nación vieja, de un origen divino, haciendo remontar sus primeros padres a los dioses de quienes procedían, hicieron que cada pueblo, cada zona se creyese la llamada por sus dioses a ser la señora del resto vecinos, a quienes consideraban en su orgullo como inferiores. La India, el Egipto, la Persia y otros muchos, consignan en sus libros sagrados la promesa de una virgen madre que había de ofrecer a luz a un hombre, sabio, conquistador, llamado a sojuzgar a el resto pueblos, bajo una doctrina que le engrandecería y le haría señor del mundo. Y nada de extraño tiene que esta doctrina reinara entre ellos; es la tradición que preservó su verdad desde el origen, aun en la mitad de los cambios y transformaciones hijas de la naturaleza y también imaginación de las etnias que más o menos fantásticamente la adornaron, desde las heladas zonas del Norte a las abrasadas riberas de la India, la tradición presentó siempre el mismo principio, el de una virgen redentora. De esta manera, Jesús antes de subir a los cielos, recomendaba a sus acólitos el cariño, profundo respeto y veneración que debían y debemos a María, su Madre y nuestra Madre de consuelo en nuestras preocupaciones y amarguras, en nuestras estas y pesares, como Amparadora de los pecadores, a quienes tanto amó su divino Hijo y nos dejaba recomendados a su protección. Amparo, protección y apoyo que de Ella esperamos siempre puesta nuestra fe y confianza en la que es, ha sido y será, linimento de nuestro consuelo, y cobijo en nuestros dolores y naufragios en esta vida pobre y desierta, sin el faro que lo es su beato nombre y puerto de esperanza, de dicha y de alegría, su nombre tan bendecido como adulado.

La Oración Del Día: San Martín De Porres

Fiesta de la Natividad de María en pueblos y ciudades, aldeas y barriadas, que llena de alegría el corazón al festejar a la Señora con innarrables bienestares, como los que van del fondo del alma para subir puros del contacto del hombre al solio de la Pura Inmaculada. Las historias no nos dicen cuándo empezó a ser fiesta mayor la Natividad de la Virgen, pero su culto y su devoción, su amor y entusiasmo podemos decir que es tan viejo en nuestra patria, como lo es el cristianismo. La iniciativa y adoración al Verbo humanado, al Hijo de Dios, va tan unida al culto de María, que podemos decir que son devociones unidas, tan poderosamente unidas, como la Madre y el Hijo en su muy puro amor. Tal es el estado en que el día de hoy se halla el templo y las habitaciones subterráneas de la vivienda de Joaquín y Ana, salvadas y conservadas por los mismos escombros que sobre ellas cayeron, ocultadas por cierto tiempo en el momento en que la destrucción de Jerusalem por los romanos. Así se preservaron, y a Elena, la Santa Emperatriz, debe atribuirse el descubrir la casa y el eliminar aquel escorial para entregar a la veneración de los leales estos santos y recordables lugares de dulce recordación para el católico, y así ha venido amándose y venerándose por todos los pueblos y comarcas de España el amor a María, la celebración de la fiesta de su nacimiento, de la aparición de la más bella aurora, de la luz, del sol refulgente de la realidad en su santísimo Hijo. Por la oración incesante, por su devoción de espíritu y confianza en las bondades y justicia de Dios, lograron la inapreciable dicha a que como fruto de su fe y oraciones los logró acreedores ante la amabilidad de Dios, de la enorme merced de ser padres de la que había de quebrantar la cabeza de la serpiente y ser la corredentora de todo el mundo.

«Pero el Altísimo, que a través de esta humillación los quiso afligir y disponer para la gracia que les prevenía, les dio tolerancia y conformidad a fin de que sembrasen con lágrimas y frases el dichoso fruto que debían coger. Hicieron grandes necesidades de lo profundo de su corazón, teniendo para esto especial mandato de lo prominente; y ofrecieron al Señor con voto expreso, que si les daba hijos, consagrarían a su servicio en el templo el fruto que recibiesen de bendición. Y al llevar a cabo este ofrecimiento fue por especial impulso del Espíritu Beato, que ordenaba, como antes de tener ser la que debía ser morada de su Unigénito Hijo, fuese ofrecida y como entregada por sus progenitores al mismo Señor. De las aflicciones y también insultos que padecía el matrimonio por causa de su infecundidad no tenemos que repetir lo que se dijo al charlar de su santurrón marido, y no repetiremos lo consignado respecto de sus frases, oraciones y súplicas al Señor para que les concediese un hijo, si de este modo era su intención, y que el Señor colmó a manos repletas sus virtudes, frases y seguridad en la intención de Dios dándoles la esa inefable, la gran recompensa de ser padres de la que debía ser Madre de Dios, pura y sin mancilla, Reina de los Ángeles y Madre y amparo de los afligidos. Sobre la esterilidad de Ana dice San Juan Damasceno, que convenía aquella, ya que que lo que debía ser nuevo bajo el sol y el primordial de todos y cada uno de los milagros, se dispusiese así el camino por lo prodigioso del nacimiento. Sucedió que entre las ocasiones en las festividades del Templo fue mucho más notada la presencia del estéril matrimonio en la solemnidad de las Encenias a la que concurría mayor número del pueblo israelita, los insultos fueron mayores que en otras ocasiones, sufriéndolos con santa resignación Ana y el prudente marido.

virgen madre de dios

El terreno es hoy propiedad de los progenitores de Tierra Santa y una vez por año festejan en él, el Beato Sacrificio. Del coro, del que aún el día de hoy se conserva parte, hay necesidad para llegar a él de atravesar las ruinas y tabucos de paredones, de casucas árabes que han construido apoyadas entre columnas, transformando en aduar inmundo el beato templo; este es el único recuerdo que se guarda de la casa de los padres de María Santísima, del templo de Joaquín. Todo lo que en el planeta pasa tiene señales que le preceden; en el momento en que el sol está inmediato a su nacimiento, el horizonte se tiñe de rosada luz; cuando la luna hace aparición en el cielo saliendo hermosa y clara del seno de las aguas, blanca luz, nacarada atmósfera tiñe el cielo; a la tempestad, la precede una tranquilidad espantosa, en que ni el papel se mueve en el árbol, para después el huracán arrollar la arboleda y arrancar de cuajo leños y peñascos.

A lo largo de una temporada entera de su historia, va como a olvidarse de su Madre; pero antes le concede conseguir el primer milagro que asegura la fe de sus acólitos. Nada duro o provocativo había en sus ojos o en su mirar; nada de atrevido o inconsiderado en sus expresiones; y en sus acciones, nada que no fuera de todo punto digno y decoroso. Mas de cuarenta siglos habían pasado desde el instante en que Dios Nuestro Señor, a raíz de la caída original y en exactamente la misma hora que fulminaba su castigo sobre los responsables, dejó brillar, en medio de su enojo, un rayo de luz y de promesa, precursor de su inmensa misericordia. Es una cualidad, un cometido, que la fe del pueblo católico siempre ha experimentado, en su tierna y genuina devoción por nuestra madre celestial. En el caso de la Virgen María, el ser “Madre de Dios”es el dogma que da sentido a todos y cada uno de los demásque se le atribuyen. Otros honores que se le rinden a la Virgen aparecen enlas letanías del Rosario, como sonPuerta del Cielo,Madre de la Iglesia o Madre del Buen Consejo, entre otros.

Antes del Nacimiento del Bautista, María regreso a Nazaret, donde vivía con humildad, recogimiento y oración. Tuvo luego que ir San José a la ciudad de Belén, patria del profeta David, a realizar el empadronamiento ordenado por edicto imperial; en tal viaje acompañó al marido la Santísima Virgen, cuidándose más de meditar en que todo lo ordena la divina providencia, que en la fecha en que pudiese ser el alumbramiento. Habiendo llegado a Belén, hallándose como perdidos en medio de las multitudes que habían llegado de todas partes para hacerse inscribir; en balde procuraron asilo para pasar la noche, ya que ninguno les abrió, tanto por ser desconocidos y pobres, como por estar ahora todo ocupado. Allí, hacia la media noche, el Verbo encarnado sale prodigiosamente del seno de María, esta lo toma en sus brazos, lo adora, lo envuelve en humildes pañales y coloca sobre unas pajas del pesebre; tal es el nacimiento del divino Infante, cual pasa el rayo de luz por un muy puro cristal. Teme, sí, teme, ya que nunca dejó de tener miedo y tremer el criminal, teme, que el día de la resurrección de tu víctima va a ser el de tu muerte. Y observa, sí, vigila a la pobre Madre a quien has despedazado su corazón con tus ferocidades, observa a la pobre María en su soledad, no promueva contra ti alguna algarada en defensa de la memoria de su Hijo, y secunde la superchería de sus acólitos diciendo que ha resucitado Jesús, que volvió a la vida humana la víctima de tu maldad.

A él, como sabéis, está consagrado este año que va desde la celebración litúrgica de los santurrones Pedro y Pablo del 29 de junio de 2008 hasta la misma fiesta del año 2009”. Audiencia del 2 de julio 2008 El apóstol Pablo, figura excelsa, prácticamente inimitable, pero de todos modos incitante, se nos muestra como un caso de muestra de total distribución al Señor y a su Iglesia, así como de gran apertura a la raza humana y a sus culturas. Vale la pena, por consiguiente, que le dediquemos un espacio particular, no sólo en nuestra veneración, sino más bien también que nos esforcemos por comprender lo que nos puede decir también a nosotros, cristianos de hoy. TIERRA SANTA Para un católico, los sitios en que Cristo nació, vivió, padeció, murió y resucitó tienen un carácter particular.

María Madre De Diosy Reina De La Paz

Tornó Joaquín a su casa y confió a Ana su revelación, que confirmó aquella por haber tenido por otro ángel igual promesa hecha por el Señor. Agradecidos ambos santurrones esposos, brindaron gracias a Dios por la merced que les había prometido, lleno su ánimo de gozo y llenos de agradecimiento y consolados en su aflicción por las promesas del Señor que había escuchado sus ruegos, han quedado relajados y confiados. El nombre de Joaquín encierra en sí un muy grande significado, para el que tenía que ser padre de María, que había de concebir y alumbrar al Redentor de todo el mundo; significa tanto como «Preparación del Señor»; y como expresa San Epifanio, por él se preparó el templo al Señor de todo el mundo, que fue la Santísima Virgen María su hija.