Santa María Oración

Y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer frente vuestra presencia soberana. Como presentes y acólitos misioneros del Evangelio. Aprendo a ser testigo del Señor son tres cuadernos para los encuentros de catequesis con el Catecismo Presentes del Señor, cuyos autores son Pedro de la Herrá… Viernes de la 31.ª semana del Tiempo Ordinario. «Astutos como serpientes, puros como palomas»…

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Dios te salve María, llena eres de felicidad; el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, suplica por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. En Belén, María, José, los pastores acompañaban al Niño Dios.

Bendita Sea Tu Pureza

En nuestra respiración prolongada Dejamos que el cuerpo y el espíritu se aquieten, se serenen. A este ritmo, asociándolo a nuestra respiración vamos simplemente a llamar a Jesús, una y otra vez, Jesús, Jesús… Jesús…. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos.

Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho. Todos y cada uno de los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, preservaba todas y cada una estas cosas, meditándolas en su corazón.

La Oración Del Día: San Martín De Porres

Ellos miran con pocas palabras y mucha fe al Niño Dios. Lo miran, pero algo aún mucho más precioso, se dejan ver por Él. Orar es ver con desconcierto, con ingenuidad, con trasparencia en gran secreto de Dios. Enséñame a cumplir siempre y en todo momento su intención, como tú, en medio de las alegrías, gozos y dolores de esta vida; siendo un discípulo leal, testigo de la alegría del Evangelio, en medio del planeta.

No tenían tarea más importante que efectuar. Asimismo, todos nosotros podemos ahora arrimar nuestra mirada pero más que nada nuestro corazón al niño Dios. Es la mejor labor a realizar en este momento. María, nuestra madre y educadora nos coge de la mano, nos acompaña. Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan divertida belleza. A Ti, celestial princesa, Virgen Sagrada María, te ofrezco en este día, alma, vida y corazón.

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El camino de la «astucia cristiana» pe… Te lo pedimos a ti, Santa María, modelo de vida cristiana. Unidos a ti llegaremos a la VICTORIA definitiva que Dios nos ha concedido por los méritos de Jesucristo, nuestro Señor. Concédenos, asimismo, abundantes vocaciones al ministerio sacerdotal y a la vida consagrada. Mantén y incrementa en los malagueños la fe cristiana tantas veces combatida hoy día por la secularización y el laicismo. Muéstranos a Jesús, camino, verdad y vida de la Iglesia de Málaga que te invoca como Patrona.

En el momento en que queremos hablar con la Virgen María tenemos la posibilidad de mencionarle lo que queramos sencillamente y natural, lo que brote del corazón, y cuanta mucho más devoción pongamos, mejor. La fórmula del avemaría es un increíble medio, probado millones de ocasiones durante siglos, para tener un encuentro filial con nuestra Madre del cielo. El avemaría nos da expresiones y reacciones correctas para venerarla, invocarla, mencionarle algo que entendemos que a ella le gusta y que a nosotros nos hace bien. Pobres de la Madre de Dios expresa la identidad de los escolapios en la Iglesia. Asimismo la oración del escolapio se basa en la pobreza y humildad de María y José, de esos pastores que dejan todo para poder ver y adorar al Niño Dios.

Oh María, oh dulcísima, oh dueña mía!. Vengo a entregarte lo poco que tengo yo, ya que solo tuyo soy para que lo pongas en oblación ante el Trono de nuestro Señor. Te doy mi voluntad, a fin de que no permanezca más y sea siempre la Voluntad del Padre Celestial. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santurrón como era en un comienzo, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Desde este momento me felicitarán todas y cada una de las generaciones porque el Poderoso hizo obras enormes por mí. Su nombre es Santo y su clemencia llega a sus fieles de generación en generación.

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María! Que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorado vuestra asistencia y solicitado tu socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado con esta confianza, a Vos asimismo asisto, ¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!

Disfruta y alégrate Virgen María, aleluya. Pues en verdad ha resucitado el Señor, aleluya. Auxilia a Israel su siervo, acordándose de su santa alianza según lo había prometido a nuestros padres a favor de Abrahán y su descendencia por siempre y en todo momento. Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, por el hecho de que ha mirado la humildad de su esclava.