Letanias A La Virgen

En el momento en que necesites acompañamiento o atravieses alguna dificultad, también puedes llevarlo a cabo. Han comenzado en el siglo VII a proliferar las Súplicas del Rosario dirigidas a los Beatos, pero después surgieron las que iban dirigidas especialmente a la Virgen María. De esta manera, en todos y cada Iglesia elaboraron su propia letanía, y de este modo, fueron medrando en número y haciéndose más populares cada vez. En un principio el Papa León XIII recomendó integrar las letanías Lauretanas durante el mes de Octubre, por ser este el mes del rosario.

letanias a la virgen

“Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos van a ver a Dios”. María es la bienaventurada más especial; la criatura que fijó su mirada para siempre en Dios. De ahí que es nuestra madre en el orden de la gracia” (Lumen Gentium, n. 61). Engendradora de vida; de la vida humana del Hijo de Dios y del Hijo del Hombre; de la vida divina de los hijos de Dios, y de los hijos de los hombres. Y en la luz recibida en ver a Dios, la Virginidad de la criatura torna posible la Maternidad divina. El Hijo de Dios se engendra en el silencio de la Virginidad de Madre; y en Ella nace.

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Con el pasar de los siglos, los Papas se han solicitado de añadir distintas invocaciones, y honras para la protección de Nuestra Señora. Hay Órdenes como los Carmelitas que han añadido cuatro invocaciones propias a estas Súplicas Lauretanas, aunque el cuerpo básico de la Letanía continúa como tal. Por tener su origen en el Santuario de Loreto, estas súplicas adquirieron el nombre de Lauretanas.

María, la santificada en la Creación recreada en su nacimiento; y santificada en la plenitud del amor de Dios en la Redención. Reina, en su vivir glorioso con los Ángeles, los Arcángeles. A la postre, se me ocurre que toda la oratoria del encarecimiento no es mucho más que un obstáculo para que los ojos penetren en el misterio de la Virgen simple de Nazaret, de la Virgen de los Dolores al pie de la Cruz; de la Virgen Jubilosa en la Resurrección. Estas páginas son un escrito menor y, además de esto, parco en expresiones. Siendo consciente de que todo acercamiento a la Muy santa Virgen está movido por la fe y sostenido por la devoción he favorito no engarzar argumentos y consideraciones, y bastante menos extenderme en sobreabundancia de adjetivos y de loores sobre la Madre de Dios.

Las Súplicas De La Virgen (armand Godoy) Poemas

Toda su alma en Dios Padre, su cuerpo en Dios Hijo; su espíritu en Dios Espíritu Beato. Su ser, toda su persona, en Dios Padre, Hijo, Espíritu Beato. Ella es la primera Iglesia; el primer templo de Dios en la tierra. Ella es la primera que “convoca” a los Apóstoles para vivir con ellos la promesa de la Resurrección, viviendo con ellos la Fe en la divinidad de su Hijo. María es “sin ninguna duda, madre de los integrantes del cuerpo de Cristo, que somos nosotros, pues ha cooperado con su amor al nacimiento de los leales de la Iglesia” (San Agustín). La Virgen Santísima da una respuesta a la súplica divina, y da a Dios rincón para su establecimiento en el mundo del espacio, del tiempo.

Las Súplicas del Rosario son ruegos o súplicas que hacemos a Dios nuestro padre mediante La Virgen María o Jesucristo, invocando a la Muy santa Trinidad. Aquí encontrarás de qué manera rezar el rosario con Letanías y qué significan las súplicas del rosario. Los orígenes de las súplicas se remontan a los primeros siglos de la cristiandad. Las letanías eran súplicas dialogadas entre los sacerdotes y los leales, rezándose, sobre todo, a lo largo de las procesiones.

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Hijas de un periodo engañoso, de una época atrapada entre 2 guerras mundiales, tienen el poder que les entrega la serenidad, única actitud que deja al hombre descubrir al Creador. La sorpresa y el desconcierto de ofrecer la vida humana a Dios Hijo se transforman en asombro agradecido a Dios Padre, al descubrir en su corazón la plenitud de Amor de Dios Espíritu Santo. El asombro de María –“¿De qué manera puede ocurrir esto, si no conozco varón?

La Virgen y el Niño entronizados y rodeados de ángeles, Duccio di Buoninsegna, tempera sobre tabla, 1285. Virgen con el Niño y cercada de ángeles, Botticelli, tempera sobre tabla, h. Con su respuesta inmaculada a la invitación de Dios ha roto todas las barreras que la desconfianza de Adán y de Eva había levantado en el Paraíso entre los hombres y Dios. Dios es amor; María castísima es madre del Amor Hermoso.

Estas páginas son expresiones escritas con el anhelo de que cada lector, cada lectora, quiera convertirlas en oración personal a la Virgen, como contestación –siempre y en todo momento inadecuada- a la convidación que nos dirige a buscarla, a conocerla, a salir a su acercamiento. Otros Papas enriquecieron, desde entonces, el conjunto. Y esos “piropos encendidos” (San Josemaría Escrivá) renuevan la admiración ante la presencia de la Virgen Santísima, Madre de Dios, Madre de la Iglesia, en el misterio de la vida de Nuestro Señor Jesucristo, en el secreto del caminar histórico, terrenal, de la Iglesia. Y hasta el desenlace de los tiempos, hombres y mujeres elevarán Dios su corazón y sus labios recitando las invocaciones de la Letanía Lauretana. El mejor instante para rezar las letanías es en el final del Rosario, después de rezarlo todos los días. Pero asimismo puedes llevarlo a cabo en el momento en que desees dar merced a la Virgen por alguna circunstancia de la vida, te sientas dichoso.

Virgen digna de la Esperanza, Virgen digna de veneración. Múltiples Pontífices -recuerda monseñor Roche- han decidido integrar invocaciones en las Letanías, por ejemplo, Juan Pablo II añadió la invocación a la ‘Madre de la familia’. Por tanto, hablamos de una respuesta “al instante real, un momento que muestra un desafío para el pueblo”.

SIC (Servicio de Información de la Iglesia Católica), es una agencia de novedades y colaboraciones referidas a la Iglesia en España, creada en noviembre de 1991 por el Episcopado español y dependiente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Popular . La sorpresa y el desconcierto de dar la vida humana a Dios Hijo se convierten en canto agradecido al vivir la alegría del Hijo Constructor, Quien agradece la vida recibida de su Madre María. Es madre admirable en su bondad, en su recogimiento, en su dejar hacer a Dios. María es la criatura que mucho más absolutamente refleja la admirable presencia de Dios en el mundo, en la historia.

En Loreto se tenía una letanía para cada día de la semana y este no era el único caso. En 1601, con el decreto “Quoniam multi” del 6 de septiembre, el Papa Clemente VIII prohibió todas las letanías que existían con excepción de las incluidas en el Misal y el Breviario, sosteniendo también las del santuario de Loreto. Paulo V, en 1503, ordenó que se cantasen en la basílica romana de Santa María la Mayor en festividades de la Virgen María. En 1615 los dominicos ordenaron que se recitaran en sus conventos después de sus frases de los sábados. María rompió la voz de la Escritura; rompió los límites de las relaciones de las criaturas con el Creador.

A pesar de ello, aquí te ofrecemos las letanías actualizadas. Oh Dios, en cuya Pasión fue traspasada de mal el alma dulcísima de la gloriosa Virgen y Madre María, según la profecía de Simeón; concédenos propicio, que cuantos veneramos sus dolores y hacemos memoria de ellos, consigamos el feliz efecto de tu sagrada Pasión. Las mucho más viejas súplicas a María, propiamente dichas, se encuentran en un códice de Maguncia del siglo XII titulado “Letania de Domina Nostra Dei genenetrice Virgine Maria. Las letanías son una sucesión de loas y súplicas ordenadas, repetidas y concordes entre sí, por las que se suplica a Dios y a su madre Santa María.

Letanías Del Santurrón Rosario Católico A La Virgen

Solo la criatura sin pecado podía ver a Dios “cara a cara”, y no morir. Moisés no ha podido ver de este modo a Dios (cfr. Ex- 32, 20) por estar bajo la ley del pecado. Castidad que no se limita a ser carencia de mancha, no es sólo renuncia. Castidad es ofrecer todo el propio ser al servicio de los planes de Dios. Todas las potencias, todas las cualidades; y en esa disponibilidad, el fiel se transforma en “espéculo”, en “reflejo” de la luz de Dios, en el ejemplo efectuado en María.